
Según algunos escritores la gran proeza de los egipcios no fue la construcción de las pirámides, como generalmente se opina, sino su imponente laberinto.
Durante muchos años, la gran asignatura
pendiente de la egiptología ha sido la localización de este Gran
Laberinto, que según narraciones se podía visitar hasta el siglo II d.C.
Sin saberse a ciencia cierta las causas,
desaparece de los anales y nadie puede ubicarlo. Parece como si las
silenciosas y sabias arenas del desierto, lo hubieran cubierto con su
discreto manto.
Heródoto
afirma haberlo visitado personalmente y según su descripción constaba
de 1.500 cámaras a ras de suelo y otras tantas subterráneas en
una planta inferior.
Estaba construido en piedra, y todas las
salas estaban adornadas con relieves y pinturas. Según explica el
narrador griego, le dejaron recorrer las salas superiores, pero no las
inferiores, donde él deduce que estaban los sarcófagos de los reyes
egipcios.
Estrabón (64 a.C – 24 d.C) , otro historiador griego, también nos habla del Gran Laberinto egipcio. En su obra Geografía describe el santuario funerario del rey levantado sobre una meseta.
“Gran parte de el laberinto se
encontraba en total oscuridad, y se dice que algunas de las puertas,
cuando se abrían, hacían un ruido espeluznante”. Tras el declive de la
potencia mundial egipcio, el laberinto fue despojado de las
impresionantes columnas de granito rojo, las enormes losas y la piedra
caliza, y todo esto se volvió a utilizar en otros lugares.
Igualmente nos hace una descripción del mismo Plinio el Viejo.
Plinio es el único que hace referencia a
los subterráneos del Laberinto, relatando que eran “oscuras galerías
con columnas de piedra, bustos de dioses, estatuas de reyes y todo tipo
de esfingies”.
Las cámaras subterráneas donde se encontraban tumbas de reyes y de cocodrilos sagrados, no estaban abiertas al público.
También nos hablan del Gran Laberinto egipcio: Diodoro de Sicilia (Siglo I a.C.) en su Biblioteca Histórica, Pomponio Mela, en su libro Chorographia y Manetón en su Historia de Egipto. Cada uno explica de manera genérica, una descripción generalista, sin tantas precisiones como Heródoto.
También existen numerosas referencias al laberinto en papiros.
…
El secreto del Gran Laberinto egipcio
Las descripciones que se tienen de su
interior, nos hablan de techos muy altos, salas con extraordinarios
pórticos y escaleras sinuosas de difícil acceso.
También se explica, que habían
dependencias con puertas, solo franqueables a quien supiera la manera de
abrirlas, mediante procesos solo conocidos por ciertos iniciados.
La ubicación histórica
del laberinto descrito por los autores antiguos ha sido
siempre situada por la mayoría de los egiptólogos en Hawara; cubría una superficie de unos 244m de
Este a Oeste por 304 metros de Norte a Sur.

El lugar está marcado con la
pirámide de Amenemhat III, el último gran rey de
la dinastía XII (alrededor de 1855-1808 antes de nuestra era).
El Laberinto egipcio ha sido hallado
En Febrero de 2008 se realizò una
expediciòn en Hawara, Egipto para escanear con un georadar la zona
donde supuestamente se encuentra el Laberinto.
Restos asomando de la arena
Este podría ser el mayor descubrimiento arqueológico de la historia.
La UNESCO ya lo ha declarado “herencia de la humanidad”.
Se está armando un movimiento para reunir los fondos para la excavación.
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